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martes, 11 de febrero de 2025

Escrutira

Voy a ponerme a escribir porque siento que tengo una deuda con la escritura. Estoy borracho, y escribir borracho era algo que se me daba bien a mis veintes, cuando descubrí a Bukowski. Acabo de leer en voz alta las dos oraciones anteriores y en vez de "escritura" dije "escrutira". Me reí, pero de una forma soberbia, como si pudiera hacer lo que quisiese. Siento que mis dedos danzan ebrios sobre las teclas y hacía tiempo que no sentía esta linda sensación. Tengo una sensación de poder. Sí, ya sé que escribí dos veces "sensación", y con esta ya son tres, pero ¿qué le voy a hacer? Me estoy dejando fluir, no quiero editar mucho, quiero que las palabras broten sin más. Estoy tomando vodka que sobró del cumpleaños número 80 de mi padre. No me gusta tomar solo, y no me gusta tomar en casa, y no me gusta haber estado en los 80 de mi padre sin Gabriela, o sin Lourdes, o sin Camila. ¿Por qué las nombro a ellas tres? No lo sé. Tal vez a ellas tres las haya amado más que al resto. Es irónico porque tengo un tatuaje de una frase que me escribió Aldana, pero supongo que junto con Malena quedan en un escalón abajo. ¿Qué me gustaba de Malena? ¿Qué tipo de conexión tuve con ella? Fueron mis 30, la segunda adolescencia. Fue creer en el amor a primera vista y que la mesera más linda de mi bar favorito fuera una chica que tenía el nombre de uno de los tangos que más amo en la vida y que me sonriera cada vez que me miraba como si se alegrara de verme y que me abrazara de una forma tal que parecía que me había esperado toda la vida. Y es que en su abrazo yo sentía una paz que me inundaba el alma, cuando yo casi que ya no creo en las almas. Tal vez porque yo sentía su corazón pegado al mío. Y no tengo dudas de que su corazón es uno de los más lindos con los que me he topado. Ahora que lo recuerdo bien hasta dudo si Male no habrá sido el amor de mi vida... Incluso escribí su nombre en el Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires, pero nunca pude siquiera besar su boca. Male fue, igual que Elisabeth, un amor no correspondido. Aldana, en cambio, fue un amor clandestino. La primera vez en mi vida que fui un amante sombrío, criminal, inmoral, pero locamente enamorado. Aldana fue para mí creer en que por amor todo se vale. Claro que no iba a elegirme, pero es que yo tampoco quería que me eligiera, ¿cómo podría aceptar que alguien deje a su pareja por mí? Jamás lo haría. Sin embargo la amé con todo mi corazón, y la dejé ir confiando en que en algún mundo paralelo somos felices, o que quizás en otra vida podamos volver a encontrarnos. Le regalé un anillo de plata y oro que decía "abrazame cuando llegués". Y con esa frase me refería a la próxima vida. Fue una frase que ella me dijo una vez, borracha, despidiéndonos. Siempre la abrazaba, pero esa vez sólo le di un beso en el cachete. Ella me quiso decir que le avisara cuando yo llegara a mi casa, pero al mismo tiempo, al no abrazarla, inconcientemente me pidió que la abrace. Le salió del alma. "Abrazame cuando llegues" me dijo. Así como yo, que dije "escrutira" en lugar de "escritura". Ella me escribió en un papel una frase y yo me la tatué en mi brazo izquierdo, que es el lado del cuerpo donde está el corazón. "Vas a ser inmensamente feliz, guacho". Y yo tomé esa frase como una promesa, como un mantra, como un evento que algún día ("algún día") va a acontecer. Pensé que ese día había llegado cuando conocí a Lourdes. Tenía los ojitos más lindos que vi en mi vida. Teníamos una conexión intelectual que me sorprendía por su corta edad. Aldi también era muy intelectual, pero tenía mi edad, casi dos años más que yo para ser un poco más preciso. Lourdes tenía casi diez años menos que yo, y sin embargo fue la chica más madura que conocí en todos mis años. Hicimos el amor una sola vez, pero se sintió como si lo hubiéramos hecho miles de veces. Me hubiera gustado hacer el amor miles de veces con Lourdes. Me hubiera gustado vivir mil vidas con Lourdes. Algún día, quizás. "Algún día será esta vida hermosa". "Algún día" es una canción de La Piñata, que es una banda de rock que surgió en mi ciudad y que logró sonar en la radio más importante del país, y hasta llegó a tocar en el festival de rock más prestigioso de Argentina. En el video oficial de la canción, subido en el canal oficial de la banda, yo dejé un comentario pensando en Camila. A veces me pregunto si el amor de mi vida no fue Camila. Sinceramente, la recuerdo muy poco. No siento que todavía sienta amor por ella, pero me gustaría mucho poder volver a hablarle. Quisiera pedirle perdón por muchas cosas... Como ese día en el que compró una pizza para los dos en su pizzería favorita, y yo se la critiqué por la cantidad de aceite que tenía. O esa vez en que le grité en plena calle al salir del cine. O esa otra ocasión en que le cerré la puerta del coche en la cara. O por otras tantas cosas que hice sin tener noción del daño que le estaba causando. Ella sí que se llevó mi peor versión. Gabriela, en cambio, se llevó al mejor de los Rodrigos, y lo hizo mierda. A Camila le tocó mi peor versión pero a mí me tocó la peor versión de Gabriela. ¿Qué conexión tuve con Gabriela? No hace falta ni preguntarlo. La conexión más espiritual que yo haya sentido. Por momentos me recordaba a Elisabeth, mi primer amor. Esos ojitos color miel, esa voz aguda, su altura, su piel blanca, su pelo inflado... No sé si era más linda que Elisabeth, ni siquiera sé si era más linda que Lourdes, o que Camila, o Aldana, o Malena... Pero cuando hacíamos el amor yo sentía que estaba haciéndole el amor a la mujer más hermosa de la tierra, a una diosa del olimpo, a mi alma gemela... Es gracioso, pero tuve una erección al recordar esos momentos y escribirlos. Y es que sufría de erecciones de solo verla, incluso se manchaban mis pantalones con líquido preseminal. Fue el mejor sexo de mi vida y daría la vida por volver a acostarme con ella. Y por muchos meses yo creí que era ella el amor de mi vida... pero el amor de mi vida habría estado a mi lado en los 80 de mi padre. Podré haber tenido una conexión espiritual, emocional y sexual con Gabriela, una conexión intelectual y emocional con Lourdes, una conexión intelectual y espiritual con Aldana, o una conexión sexual e intelectual con Camila, pero ninguna de ellas fue el amor de mi vida. Siendo realmente sincero, mi amor más grande fue Camila. La única con la que pasé una navidad, un año nuevo, un San Valentín, un día de la primavera, un aniversario, un cumpleaños... Me hubiera gustado vivir todo eso con Gabriela. Me hubiera gustado tomarme este vodka con ella. Me hubiera gustado poder escribir otra cosa, pero estaba borracho, y tenía una deuda con la escritura. 

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